Lindo experimento se mandó un grupo de científicos de la Universidad de Tulane en los Estados Unidos. Mayor hallazgo aún. De confirmarse su teoría, se habrán acabado esas mañanas post trasnoche y copas en las que lo mejor que le puede pasar a un calavera para no chillar es que le suspendan todas las citas y compromisos del día. Al parecer, el secreto de las mañanas sin resaca estaría en los extractos del cactus “nopal” (Opuntia Lagunae), que según los investigadores disminuye las náuseas y la sed matinal del ebrio en estado de recuperación. El experimento que sirvió para confirmar sus sospechas fue bastante particular, y hubiera tentado a más de un conejito de indias.
"Durante mucho tiempo, la ciencia creyó que la resaca se debía únicamente a la deshidratación. Esta investigación sugiere que hay además un componente inflamatorio", señaló doctor Jeff Wiese. Él y su equipo reclutaron 55 voluntarios de entre 21 y 35 años y les pidieron, a la mitad de los “sacrificados jóvenes en pos de la ciencia”, para que probarán los extractos de la piel del cactus salvador. Luego de una hora sirvieron la cena para todos y cuatro horas más tarde llegó el singular pedido que hizo que se arme la debacle total: “Por favor, beban en exceso”, pidieron los científicos. Al otro día, aquellos que habían ingerido el cactus estaban como nuevos, la otra mitad del grupo, estaba como se puede imaginar. Dos semanas después se invirtieron los roles, y se volvió a confirmar la teoría.
Atención: se advierte que la planta no disminuye los peligros del alcohol, pero aquellos que suelen excederse, bien les vendría una de estas plantitas en el balcón o en el patio, ¿no?
"Durante mucho tiempo, la ciencia creyó que la resaca se debía únicamente a la deshidratación. Esta investigación sugiere que hay además un componente inflamatorio", señaló doctor Jeff Wiese. Él y su equipo reclutaron 55 voluntarios de entre 21 y 35 años y les pidieron, a la mitad de los “sacrificados jóvenes en pos de la ciencia”, para que probarán los extractos de la piel del cactus salvador. Luego de una hora sirvieron la cena para todos y cuatro horas más tarde llegó el singular pedido que hizo que se arme la debacle total: “Por favor, beban en exceso”, pidieron los científicos. Al otro día, aquellos que habían ingerido el cactus estaban como nuevos, la otra mitad del grupo, estaba como se puede imaginar. Dos semanas después se invirtieron los roles, y se volvió a confirmar la teoría.
Atención: se advierte que la planta no disminuye los peligros del alcohol, pero aquellos que suelen excederse, bien les vendría una de estas plantitas en el balcón o en el patio, ¿no?
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